domingo, 22 de enero de 2012

Creadores locales con eco global





Con sus diseños textiles que exportan al mundo y piezas artesanales, que cuidan hasta el último detalle, unos cuantos artesanos emprendedores triunfan como alternativa a la producción en serie de las grandes firmas. Por M. JOSÉ DÍAZ DE TUESTA en el País


En el fondo, es la historia de unos rebeldes. De seis creadores que, dedicando muchas horas y sin aspavientos, han surgido con una nueva manera de entender la ropa, los tejidos estampados, las piezas textiles y la creación. Peseta ha sido elegida para hacer la bolsa oficial del Festival de Cine de Berlín 2012 y con Suturno realizaron un bolso para Marc Jacobs. La Casita de Wendy exporta sus dibujos naifs a Japón, China y países nórdicos. Y otras, Gavina Ligas, Marina Molares y Ana (Labores Modernas) colaboran con sus estampados para marcas prestigiosas como Sybilla o Hoss Intropia. Es el triunfo de las cosas bien hechas, de cuidar hasta el último detalle, desde los remates hasta el salario de los empleados. Los seis tienen empresas pequeñas o son free-lance porque quieren. Y como sin querer, solo con sus obras se han erigido en estandartes contra la tiranía de las grandes firmas, la producción en serie y la presión de un sinfín de colecciones estresantes para autores y consumidores. He aquí sus historias.




- Empresaria con ocho años. A Laura Martínez del Pozo (Bilbao, 1978) se la conoce como Laura Peseta porque es la fundadora de la marca con nombre de antigua moneda. Desde siempre le gustaba hacer cosas a mano, que luego regalaba. Ya con ocho años montó en el colegio con su amiga Marina una pequeña empresa de horquillas. Luego vino un fanzine y como buena chica precoz, con 20 años, montó una pequeña empresa. El gran salto vino así: "En el momento en que dejé de hacer cosas para regalar y empecé a venderlas". Se lanzó coincidiendo con una corta estancia en Nueva York donde vendió todo a una galerista japonesa. "El éxito es pico y pala, no viene de la nada y he ido muy despacio". A partir de 2008 se dedicó en exclusiva a Peseta . Un día, por sorpresa, apareció en su tienda (Noviciado, 9) gente de Marc Jacobs (MJ) y se enamoró de la marca. Le encargaron una edición limitada del bolso Bolsaco, realizado junto con Suturno. Se vendieron en EE UU y volaron. Ha habido más colaboraciones, la última con unos petates marineros. También con Loreak Mendian y ha ganado en el Festival de Publicidad de Cannes el bronce con un minidocumental basado en el diseño de una gorra que hizo para el New Museum de Manhattan. Otra bolsa suya ("es roja y con un asa negra") se paseará por Berlín en febrero en la Berlinale. De las seis es la única que trabaja con estampados de otros.




- Disfrutar sin prisas. Julia Vergara (Madrid, 1976), aparejadora, y Javier Gutiérrez Bajo (Santander, 1971), licenciado en Derecho, acabaron diseñando cojines, bolsos, pañuelos y telas desde la marca Suturno   que crearon en ¿2007 0 2008? No se acuerdan, dice ella entre risas, ni de la fecha de cuando comenzaron a ser pareja. En su estudio en el Palacio de Gaviria conviven sus piezas entre cajas de madera que contienen miel y vinilos de Single que venden en Navidad. Están contentos porque la famosa marca francesa Le Bon Marché les ha encargado para primavera dos líneas de cojines. "Éramos nosotros los que nos acercamos a quienes nos interesan y en este caso han sido ellos", dice Vergara, que dejó la construcción para hacer un curso en el Instituto Europeo de Diseño (IED) donde ahora es profesora. También lo es su compañero, que se formó en diseño gráfico y colaboró con Danzed & Confused. Tienen dos líneas de trabajo: la venta de diseños a otras firmas (Loreak Mendian, Jocomomola, Hoss...) y su marca Suturno, que va sacando colecciones cuando les apetece. "Hay tanto que no encontramos la necesidad de producir mucho, no hay tiempo para consumirlo", explica él. Solo trabajan con proveedores locales. Entre sus referencias algunas son colegas (Gavina Ligas y La Casita de Wendy) o el belga Dries van Noten.




- 800 estampados en 20 años. Gavina Ligas nació en Turín (1969) y se crió en Francia en una familia que se dedica al textil desde hace décadas. A ella no le interesaba ese mundo, pero le gustaba dibujar. "Estudié cosas perdidas como escaparatismo", dice con un suave acento italiano. Todo cambió el día que empezó a trabajar con Sybilla, en 1986, con quien dice que aprendió mucho. "Nos metimos en Japón cuando en esa época aquí no había ni tanto estampado ni tanto accesorio. Y allí, con los japoneses, aprendí". Radicalmente independiente, ahora vende algunos estampados por su cuenta a gente que la conoce, como Jocomomola, y sigue colaborando con Sybilla en su proyecto solidario Fabric for Freedom, trabajando con una tela de algodón ecológico. Ha montado Coco Talleres en un bosque donde organiza eventos relacionados con lo textil. Ha expuesto sus estampados (unos 800) en galerías y en el Círculo de Bellas Artes.




- Sin ataduras. Sin salir del Palacio de Gaviria, en un piso superior al de Suturno, está el de Ana González de la Peña (Murcia, 1979), la creadora que está detrás de Labores Modernas. Se licenció en Historia del Arte, "pero enseguida vi que la única salida que había era el funcionariado". Así que hizo un módulo de Artes y Oficios y se especializó en el diseño de exposiciones. No le interesaba depender de una marca para generar diseño. "El mundo de la empresa es complicado", dice ante un sofá de Ikea customizado con una tela suya. Tras un curso de diseño textil en el IED se estableció por su cuenta. El oficio no le era ajeno, su familia trabaja con telas. Ha trabajado para Jesús del Pozo, firma con la que sigue colaborando, con Jocomomola y para el Museo Nacional de Arqueología Subacuática de Cartagena. Define sus estampados como poco intervenidos y muy espontáneos. "Intento reinterpretar detalles que me interesan, por ejemplo de una obra de arte, y llevarlos al diseño textil". Se da a conocer a través de su blog laboresmodernas  




- Creaciones nómadas. Los cambios continuos de país debido a la profesión de su padre, corresponsal, determinaron los estampados de Marina Molares (Madrid, 1976) y su proyecto Claustrofilia. "Es un concepto que me inventé, por lo del desarraigo, para recordar la sensación de seguridad y placer cuando éramos pequeños", cuenta por teléfono desde Málaga. Por eso sus dibujos tienen que ver con la idea de la concha, el huevo, los círculos... Con los estampados empezó hace tres años. Antes se había dedicado a la fotografía tras estudiar Bellas Artes. Dibuja a mano, escanea los dibujos y empieza a jugar con ellos. Le divierte. Reconoce que no es fácil "dar el paso de hacerlo para un proyecto comercial", pero no le interesa trabajar en exclusiva para una firma como le han propuesto. Su primera venta fue para Hoss Intropia y ahí sigue en un proyecto para Intermón Oxfam. Ella no produce piezas, pero con sus dibujos se producen bolsas, cojines o delantales a través de su web marinamorales 




- Los principios. No por últimos son menos importantes. La Casita de Wendy , fundada hace 12 años por Inés Aguilar (Madrid, 1975) e Iván Martínez, a quienes se incorporó hace cinco años Brianda Fitz-James Stuart, es una de las empresas textiles que triunfa en casa y en el mundo. Y es prolífica: aunque dejó de desfilar en Cibeles, hace dos colecciones de prendas al año que vende en Japón, París, Suiza. Su seña de identidad son los estampados, cuenta Aguilar, arquitecta. "Son imaginativos, con sentido del humor y comprometidos", define. El estampado de viñetas Green life aboga por una vida sostenible, y en Huerta describe cómo cultivar verduras. La última colección se inspira en las cosas que se pueden hacer en casa y estar a gusto, como darse un baño, comer una tarta o tocar el ukelele. Hacen cursos para estampación manual (info@lacasitadewendy.com) y están muy orgullosos de su manifiesto que, entre otras cosas, dice ser una empresa que no quiere crecer, que fabrica todo en España y paga sueldos justos. Toda una declaración de principios.









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